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Qué líquidos puedes llevar en el equipaje de mano del avión (y qué no)
Hacer la maleta ya es todo un arte, pero preparar el neceser para viajar en avión puede convertirse en un auténtico rompecabezas. Las restricciones de líquidos en el equipaje de mano son una de las normas más desconocidas (y temidas) por los pasajeros.
¿Qué cuenta como líquido en un control de seguridad?
Más de lo que pensamos. En el mundo aeroportuario, se considera líquido no solo al agua o a las bebidas, sino a cualquier sustancia con una textura fluida, pastosa o similar. Así que la lista incluye:
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Bebidas (agua, refrescos, zumos…).
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Cremas, geles, aceites, colonias, perfumes, desodorantes.
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Pasta de dientes, maquillaje líquido, espumas o sprays.
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Y sí, también purés, potitos, hummus o alimentos en tarro.
La clave está en la textura, no en si se considera “comida” o “producto de higiene”. Si se puede verter, exprimir o untar… probablemente sea un líquido.
La regla de oro: 100 ml por envase
Cada envase que se meta en el equipaje de mano no puede superar los 100 ml. Y todos ellos deben caber en una bolsa de plástico transparente y con cierre tipo zip de máximo 1 litro. Nada de varias bolsas, ni envases grandes medio llenos. La norma es clara y se aplica sin excepción. Lo mejor que se puede hacer es comprar envases de viaje rellenables o adquirir los productos que se necesiten directamente en tamaño mini.
¿Qué pasa si se supera el límite?
No importa si el bote está por la mitad o si el producto es caro. Si supera los 100 ml, es muy probable que acabe en la papelera del control. Para evitar problemas, es mejor dejar los productos grandes para la maleta facturada.
Excepciones que sí permiten llevar más de 100 ml
Hay situaciones en las que puedes llevar líquidos en mayor cantidad en la cabina, estos son algunos genéricos:
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Medicamentos líquidos que se necesiten durante el vuelo (mejor llevar receta o informe médico).
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Alimentación infantil, como leche materna, biberones o purés.
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Necesidades dietéticas especiales, justificadas siempre con documentación.
En estos casos, es probable que pidan probar el contenido o lo analicen por separado, pero no deberían requisarlo.
¿Y qué pasa con la maleta facturada?
Ahí no hay restricción de cantidad. Se pueden llevar botes grandes de champú, cremas, botellas de vino… siempre que estén bien cerrados y protegidos. Conviene también revisar si el país de destino tiene limitaciones específicas, por ejemplo, respecto al alcohol o ciertos alimentos.
¿Va a cambiar esta normativa?
Sí, pero no todavía. Algunos aeropuertos europeos, como los de Londres, ya han empezado a implantar escáneres de última generación que permitirán llevar líquidos sin tantas restricciones. Sin embargo, en la mayoría de aeropuertos (incluidos los españoles), la normativa sigue igual. Así que, por ahora, mejor seguir las reglas para evitar disgustos.
Resumen rápido para pasar el control sin drama
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Preparar una bolsa de líquidos antes de salir de casa.
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Usar envases de máximo 100 ml y colocarlos en una bolsa zip transparente.
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Llevar esa bolsa fuera del equipaje en el control.
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No intentar colar botes grandes, aunque estén por la mitad.
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Justificar las excepciones si llevas medicamentos o productos infantiles.
¿Te han hecho tirar algo que crees que sí se podía llevar?
Ocurre más de lo que parece. Si en el control te han retirado un producto que cumplía las normas, o consideras que no se respetaron tus derechos como pasajero, recuerda que puedes reclamar. Es importante saber que las reglas deben aplicarse de forma objetiva y clara, pero no siempre sucede así. En esos casos, la reclamación puede ayudarte a defender tus derechos.
Te ayudamos a reclamar